El silencio de las mujeres.

¿Cómo nos expresamos las mujeres hoy? ¿Por qué aparecen la culpa, el miedo, la inhibición, los bloqueos? No es personal. Es aprendido. Y se puede transformar.

El silencio de las mujeres.

Estos días hice una pequeña investigación sobre la voz y la expresión en mujeres hoy.

¿Qué nos pasa realmente cuando queremos decir, cantar o expresar algo importante?

Recibí muchísimas respuestas (gracias por eso 🙌) y quiero compartir algunas conclusiones de lo que se repitió una y otra vez.


Lo que apareció con mucha fuerza fue esto:

La dificultad —o incomodidad— de expresar lo que pensamos y sentimos, incluso sabiendo que es clave para nuestro bienestar y nuestros vínculos.

Y cómo esa dificultad muchas veces se traduce en el cuerpo, en sensaciones concretas, a veces muy limitantes.

Nos pasa en público.
Frente a personas que tienen cierta jerarquía (laboral, familiar).
O cuando tenemos que decir algo que creemos que puede incomodar.

Aparece el miedo a ser juzgadas.
La vergüenza.
La sensación de perder el control de la voz… o del mensaje.


Quizás te suene familiar:

⚡ Te tiembla la voz o se te va para adentro
⚡ Sentís que se te cierra la garganta o te dan ganas de llorar
⚡ Das mil vueltas pensando lo que querés decir… y no lo decís
⚡ Te enredás, perdés el hilo, te ponés más nerviosa al notarlo
⚡ O directamente te callás… y después explotás

Si algo de esto te resuena, no estás sola.

Y —spoiler importante— no es solo algo “personal”.


Los arquetipos del silencio (o las formas en que aprendimos a callarnos)

Estos días estuve leyendo experiencias distintas, pero en todas aparecen patrones muy claros. Formas de estar, de reaccionar, de vincularnos con la voz.

Podríamos decir que hay distintos “personajes” que encarnamos:

😳 La que se achica
Evita hablar, duda, siente que su voz no es suficiente. Se vuelve chiquita cuando otros ocupan espacio.

🔥 La que acumula y explota
Se calla para evitar conflicto… hasta que no puede más. Y cuando habla, lo hace desde el enojo o la intensidad. Después aparece la culpa.

😢 La que se bloquea
Tiene claro lo que quiere decir, pero en el momento aparece un nudo, emoción, angustia… y la voz no sale.

🫁 La que el cuerpo habla por ella
De tanto callar, aparecen síntomas: disfonías, tensión en la garganta, cansancio vocal.
Y a veces más allá: problemas digestivos, reflujo, migrañas, bruxismo, incluso temas en tiroides.

🎤 La que “sabe” pero no puede aplicarlo
Tiene herramientas, incluso técnica… pero en situaciones reales, con emoción, no logra sostenerlo.

Tal vez te ves en uno. Tal vez en varios.

Y esto es importante:

👉 no son fallas personales
👉 son formas aprendidas de vincularnos con la expresión


No es solo tuyo: hay historia en esa voz

Durante mucho tiempo, a muchas mujeres nos enseñaron —de formas explícitas o implícitas— que:

  • ser agradables es más importante que ser honestas
  • el enojo es incómodo, masculino, o “demasiado intenso”
  • alzar la voz puede traer consecuencias 
  • decir lo que pensamos puede generar rechazo (en otros momentos de la historia, incluso castigos mucho más severos)

Esto que le sucedió a nuestros linajes, no desaparece, se vuelve memoria corporal colectiva.

Entonces desarrollamos estrategias:

callarnos
suavizar
postergar
o explotar cuando ya no podemos más

El problema no es la voz.

Es todo lo que tuvimos que hacer para adaptarnos.


¿Se puede trabajar?

Sí.

Pero no desde un solo lugar.

Porque la expresión tiene al menos tres dimensiones que se entrelazan todo el tiempo:

🧠 Lo que pensás
¿Sabés qué querés decir? ¿Para qué? ¿Por qué es importante para vos?

💬 Cómo lo comunicás
La claridad del mensaje y la posibilidad de ser asertiva.

🫁 Cómo responde tu cuerpo
Respiración, tono, tensión, energía.

Cuando estas tres cosas no están alineadas, aparece un círculo bastante conocido:

te escuchás → te ponés nerviosa → te tensás → respirás peor → la voz sale peor → perdés confianza.

Y así se vuelve cada vez más difícil expresarte.


Algunas puertas de entrada (simples, pero poderosas)

No hace falta resolver todo de golpe, pero sí podés empezar a registrar y entrenar pequeñas cosas:

  • Antes de hablar, escribir: ¿qué quiero decir? ¿por qué importa?
  • Decirlo en voz alta (aunque estés sola)
  • Cantar, leer o hablar frente al espejo → habilitar la voz
  • Observar el cuerpo: ¿estás tensa? ¿respirando?
  • Registrar en qué situaciones se activa más el bloqueo

Y algo más, que no siempre se nombra:

También hay historias familiares y culturales que influyen en cómo usamos la voz.
Cada familia tiene sus mandatos, sus silencios, sus emociones permitidas y prohibidas.

Algunas son visibles.
Otras, más ocultas.


La voz como decisión

Trabajar la voz no es solo “hablar mejor”.

Es empezar a ocupar un lugar.

Es animarte, de a poco, a decir lo que te pasa.
Aun con miedo.
Aun sin que salga perfecto.

De hecho, probablemente tenga que salir muchas veces imperfecto
hasta que encuentre su forma.

Es un entrenamiento.
Y sí, a veces se siente como uno de élite.


Me interesa leerte

Estoy investigando este tema porque siento que es muy llamativa nuestra inhibición y muy necesario que tomemos las riendas de nuestra voz. El mundo lo manejan los que ocupan su lugar sin miedo. 

Quiero abrir la conversación:

¿Con qué arquetipo te identificás más?
¿Sentís que podés darte el permiso de usar tu voz con más libertad?
¿En qué situaciones se te hace más difícil?

Te leo en comentarios.
Tu experiencia también forma parte de esto.



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